Preguntas y dilemas. Sentido de culpabilidad en el padre, en la madre; desesperanza y fracaso. «¿Nos pasa solo a nosotros, a nuestra familia?». En otra habitación cerrada, un hijo, una hija: «Ellos no saben, no entienden. Ellos son los culpables. ¿Soy yo el mal hijo, el que delata que mi familia no funciona y yo no funciono en la familia?, ¿de quién depende?». Una tragedia, entre las paredes de muchos hogares, conocida solo por una minoría debido a la inseguridad, la culpabilidad y el abatimiento que les sobrecoge.
A partir del año 2000 el fenómeno irrumpe en las Instancias Judiciales de Menores, inicialmente de modo anecdótico, para instalarse de forma alarmante. Se trata del maltrato de hijos menores a padres (sobretodo a la madre, por estar más presente en el día a día), encargados jurídicamente de la protección, el cuidado y la educación de sus agresores. Se producía antes también pero sin visibilidad social: los padres no denunciaban para no ser estigmatizados y no afrontar con vergüenza y sentimientos de culpa y fracaso el «mi hijo me agrede».
Fue difícil al principio entender el fenómeno y explicarlo: no era reducible a uno solo de los actores familiares, ni se podía centrar en un solo contexto. Esta toma de conciencia impulsó nuestro trabajo desde una perspectiva inclusiva y holística, reconociendo el desgaste emocional que desbordaba a las familias, a nivel económico, relacional, conyugal, en un bucle de estrés y soledad.
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