Con la llegada de la segunda ola de la COVID-19 han vuelto a resurgir los miedos y frustraciones de los primeros meses de confinamiento.
Entre los muchos sectores afectados está el de los jóvenes que acaban de terminar sus estudios y están esperando a incorporarse al mundo laboral. Porque el virus no se lo está poniendo nada fácil. Por eso, es esperanzador conocer el testimonio de jóvenes que, en medio de esta situación de incertidumbre, se están apoyando en todo lo que han aprendido y no pierden la esperanza. Es el caso de María Flores y Erika González, que han estudiado Psicología en la Universidad de Deusto y acaban de finalizar su máster de especialización: en Psicología Jurídica y Forense y en Psicología General Sanitaria, respectivamente. Para todos aquellos que se encuentren en una situación parecida, su receta es clara: mucha paciencia, dedicación y ganas. En estas líneas van a contarnos cómo han afrontado ellas el periodo de confinamiento, sus expectativas de futuro y algo que sigue vigente en tiempos de COVID: el voluntariado. Veremos cómo la dedicación de ambas a distintos voluntariados ha contribuido a configurar su perfil profesional. Porque tanto María como Erika consideran que esas experiencias seguirán vivas en el futuro ejercicio de su profesión. Con o sin pandemia.