El ser humano necesita relacionarse con los demás y sentirse parte de un lugar. Estar y percibirse solo conlleva riesgos incluso para la salud mental. Relacionarse es tan importante como beber o comer cada día. Y no solo estar con la gente, sino sentir que estás, ya que tu mente puede seguir divagando en soledad y sufrir el aislamiento.
Necesitamos a los demás
Una de las principales fuentes de nuestro conocimiento es entablar relaciones con otras personas. «Pese a esto muchas veces deseamos quedarnos alejados de todos, ser autónomos y no necesitar a nadie... Me ha pasado –escribe Miguel– no querer saber nada del mundo y de nadie. Me notaba airado con todos, casi siempre después de una mala situación o una desgracia. Pero hemos de ser conscientes que los demás no tienen la culpa de tus problemas y también que no puedes solucionarlos solo, necesitas de los demás. Y no solo de especialistas en caso de depresión o enfermedad física. En el ámbito de nuestra interioridad necesitamos amigos en los que depositar la confianza, con quienes dialogar abiertamente sin miedo a que te juzguen. De hecho, cuando tengo un problema, a los primeros que pido ayuda son a mis amigos: sé que me van a entender, intentar ayudarme, aconsejarme. La amistad es primordial en el ser humano, como decía Aristóteles, es un alma que habita en dos cuerpos».
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