Sí, me duele que la gente joven esté siendo objeto de críticas en este tiempo de pandemia, como esta que he leído recientemente en un diario digital: «No podremos salir a la calle si los jóvenes no respetan las medidas de seguridad». Me parece exagerada, porque este tipo de generalizaciones siempre son injustas, como cuando decimos: los gallegos son…, los catalanes son…, los canarios son… Me estoy acordando de aquellos años que viví fuera de España, cuando, por el hecho de ser español, tenía que saber torear o bailar flamenco, cosas que nunca había hecho, y no me valía decir, para justificarme, que ni todos los españoles tienen pasión por los toros, ni todos son andaluces.
Me duele que una parte de la opinión pública piense que los jóvenes son el colectivo que menos está respetando las medidas para evitar los contagios. Habría que hacer un estudio estadístico para ver si eso es cierto, o es que simplemente se ven más y hacen más ruido los botellones que las reuniones familiares, por ejemplo. Además a los medios de comunicación les resulta más golosa y fácil la noticia sobre una redada en el monte Artxanda de Bilbao, donde dicen que se juntaron unos doscientos jóvenes, que hacer un sondeo sobre los contagios que se están produciendo en las celebraciones familiares. Añado que un factor que ayuda a criminalizar a los jóvenes son las campañas de concienciación destinadas solo a ellos, así como la forma de diseñar las medidas de seguridad: «se piensa siempre en los jóvenes y no se toman, por ejemplo, en el transporte público», ha dicho alguien que trabaja con grupos juveniles.
No sé si es cierta o no la famosa sentencia atribuida a Sócrates: «Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros». Lo que sí es cierto es que se ha ido difundiendo a lo largo de la historia, consiguiendo que se asentara para siempre el criterio de que los jóvenes no respetan a nadie, y menos a la autoridad. Por eso no me extraña que ahora, raramente, aparezcan en la escena mediática jóvenes que se sienten «señalados de forma injusta».
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