La palabra diálogo parece haber perdido significado y solo se percibe la división entre las culturas. Por esta razón se agradecen las iniciativas que animan a subrayar lo que tenemos en común, poniendo en evidencia los valores y la historia que nos une. Así sucede en la exposición del Museo Arqueológico Nacional: El majlis: diálogo entre culturas, que da a conocer un rico mundo de creencias y costumbres compartidas entre Oriente y Occidente, subrayando que la colaboración, la tolerancia y el respeto que originaron estas obras sigue siendo posible hoy.
La muestra inició su andadura por Europa en septiembre de 2018, visitando Malta, París, Viena y ahora Madrid. El Museo del Jeque Faisal Bin Qassim Al Thani, fundado en 1998 en Doha (Qatar), es el impulsor de este proyecto. La colección del jeque es variada y ecléctica, las obras proceden de los cuatro continentes y van desde el Jurásico hasta la actualidad. Comprende libros del Corán realizados en China, lámparas de mezquita hechas en Viena, alfombras persas con la Virgen María entre textos rusos y objetos místicos que desde África llegaron a la India cruzando el mundo árabe.
El centro de la exposición, tanto física como conceptualmente, lo ocupa el majlis, un espacio de hospitalidad y diálogo propio de las casas del Golfo Pérsico. Es una gran sala con alfombras y asientos, tal y como se recrea en la exposición. Aunque majlis significa literalmente «lugar para sentarse», para la sociedad árabe e islámica es mucho más que eso, pues tiene un papel fundamental como centro de encuentros sociales, espacio político para el debate y las decisiones y foro para la enseñanza y el análisis. Además es el lugar donde se transmite el patrimonio cultural oral: cuentos, canciones populares, poemas, etc. En 2015 fue inscrito como fenómeno cultural en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
La muestra se estructura en tres partes: Diálogo entre religiones, Diálogo entre culturas y Diálogo entre estilos. La primera parte pone el acento en lo que tienen en común las distintas creencias, valores y culturas que puede fomentar la paz y la tolerancia en el mundo. Los musulmanes consideran que comparten con judíos y cristianos la misma herencia religiosa y que estos son literalmente gentes del Libro. Esta ascendencia común se ha reflejado en objetos que cuentan historias compartidas por las tres religiones. Por ejemplo, alfombras que narran el sacrificio de Abraham (su hijo es Isaac para el judaísmo y el cristianismo e Ismael para el islam), o la historia de José esclavizado por sus hermanos. En otra alfombra aparecen Jesús y su madre rodeados de ángeles, con la ciudad de Belén al fondo. La escena contiene referencias a los evangelios de Lucas y Mateo, así como al Corán, y aparecen distintos idiomas: la inscripción sobre los protagonistas en ruso, mientras que la caligrafía del marco es persa. También vemos un Corán traducido al latín en el siglo XVII por un orientalista italiano que también tradujo la Biblia al árabe, y objetos que trascienden al dogma, como los cuencos de mendigar, producidos en la India, Irán y China, y otros que expresan el deseo de salud y protección como la Mano de Fátima o el Cuenco mágico, objetos presentes en todo Oriente Próximo y el Norte de África.