Medio ambiente
Últimamente como más alimentos «caducados»; me resisto a tirar a la basura productos que aún están en perfecto estado para ser consumidos. Sin embargo, no siempre lo consigo.
Tirar comida a la basura no solo es una práctica que afecta directamente a nuestro bolsillo o puede hacernos entrar en un debate ético o moral, si tenemos en cuenta la situación de hambruna en países del Tercer Mundo, sino que también tiene un efecto claramente negativo en el Medio Ambiente del cual somos partícipes: se emiten innecesariamente toneladas de CO2 a la atmósfera como consecuencia del proceso de producción, se sigue ampliando la superficie de hectáreas empleadas para el cultivo a costa de la deforestación y se desperdician millones de litros de agua (un aspecto sensible en España, especialmente en el sur del país).
Por tanto, tirar a la basura una lechuga pocha o el contenido de unos táperes olvidados en el congelador no es una cuestión baladí que podemos evitar teniendo presentes algunas ideas basadas en las cuatro erres, que nos ayudarán a hacer más firme nuestro compromiso con el planeta.
1. Reducir.- Disminuir la cantidad de alimentos que consumes en casa es esencial, y esto pasa por una correcta planificación. La lista de la compra es un clásico (y no comprar con el estómago vacío, otro), pero realmente funciona. Y no solo es bueno para concretar qué necesitamos, evitando así comprar en exceso y ayudándonos a diseñar un menú semanal, sino que puede ser una actividad muy educativa si lo hacemos en familia. En la cocina también podemos ordenar el consumo de productos controlando su fecha de caducidad, cuidar su correcta conservación o ajustar las raciones. Este concepto también se aplica a la restauración: si no te lo vas a comer, pide que te lo pongan para llevar. En algunos restaurantes, incluso, se penaliza al cliente por dejar comida en el plato cobrándole más.
2. Reutilizar.- De esto saben mucho nuestras abuelas. A fuerza de hacer malabares con el presupuesto, ellas siempre han sacado partido de la cocina de aprovechamiento y sus recetas nada tienen que envidiar a otras primeras elaboraciones. Internet está plagado de recetarios gratuitos sobre este estilo de cocina (casi filosofía) que ampliarán tus horizontes más allá de las croquetas de cocido.