Medicina
Los cuidados paliativos, declarados derecho esencial por la OMS, son parte fundamental de la asistencia a personas con una enfermedad avanzada y en el final de la vida.
La atención paliativa de calidad asume una perspectiva integral del cuidado que incluye tanto los aspectos médicos: la atención a las necesidades emocionales, afectivas, sociales y espirituales de la persona, además de prestar el apoyo necesario a la familia.
El hombre no vive el dolor solo como un hecho biológico, su sufrimiento es más amplio y complejo que la enfermedad, está enraizado en su humanidad. El dolor que sufre una persona al final de la vida puede llegar a ser un dolor total: físico, emocional, familiar, social y espiritual. Cada uno vive el dolor, el sufrimiento y la muerte de forma única, pero lo vive en presencia de los demás. Y los demás (familia, cuidador, profesional) tienen la posibilidad única de acompañar, de estar junto al enfermo que sufre, junto al moribundo, acompañando su soledad. Estar junto al enfermo significa ponerlo en el centro, considerar siempre su punto de vista, sus preferencias y sus necesidades. El profesional puede acompañar al enfermo o puede comportarse como un mero funcionario que gestiona el dolor y los síntomas.
Con motivo del reciente Día Mundial de los Cuidados Paliativos, las sociedades científicas que reúnen a sus profesionales, siguiendo el lema «Mi cuidado, mi bienestar», han realizado una campaña de visibilización en la que se ha preguntado a pacientes, cuidadores, profesionales y población general cómo definen bienestar en la enfermedad avanzada o en el final de vida, provocando muchas respuestas: «Estar libres de dolor, permanecer con sus seres queridos y conservar la autonomía y capacidad de decidir», «Compasión, amabilidad y respeto, tratándome como persona porque no soy solo una enfermedad», «Respeto de mis creencias o ausencia de ellas», «Una sábana estirada, un cambio postural, el tacto, la comunicación, el espacio tranquilo y sin ruido»…
La campaña ha buscado involucrar a los ciudadanos en la reivindicación de una cobertura y accesibilidad universales de los cuidados paliativos, que sean una realidad para todos y se supere la heterogeneidad y desigualdad actuales de la asistencia, para lo cual los equipos de cuidados paliativos especializados han de crecer tanto en número como en recursos humanos y formativos. Para ofrecer la atención integral que se pretende han de ser interdisciplinares, compuestos de médicos, enfermeras, trabajadores sociales, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y agentes de pastoral.