Las tecnologías pueden ayudarnos a crear relaciones verdaderas y no perdernos lo bueno de la vida, pero hay que resistir a la tentación de depender de la pantalla.
La tecnología que poseemos nos pone al alcance cualquier cosa que se nos ocurra, desde enterarte de lo que está pasando en la otra punta del mundo a jugar a distancia con tus amigos. Es el avance bueno que hemos logrado como seres humanos. Claro que tanta información y las constantes solicitudes nos tienen pegados a una pantalla. Es difícil dejar de mirarla y prestar atención a lo que pasa alrededor.
Si las usamos bien, las tecnologías pueden ayudarnos a fortalecer relaciones con amigos o familiares que, debido a la distancia, no vemos mucho (¡y mucho menos ahora!). «Si no fuese por las redes sociales –dice Álvaro– no podríamos seguir en contacto con muchos de ellos». Pero si se usan mal, nos perdemos la riqueza de la relación con quien tenemos al lado, se nos escapa la vida de alrededor. Tenemos que admitirlo: la pantalla es un imán que nos engancha. Me gusta el dicho: «Las redes sociales te acercan a los que están lejos y te alejan de los que tienes cerca».