Cada vez que termino de comer siento la necesidad de ingerir algo dulce. No es un hábito muy saludable dado que en poco tiempo podría engordar entre 5 y 6 kg sin darme cuenta. Me salva el tener el hábito adquirido de correr tres días por semana.
Hay multitud de malos hábitos que vamos adquiriendo y que luego resulta difícil soltar. Yo no fumo ni bebo, pero reconozco tener hábitos poco recomendables: consulto el móvil cada diez minutos, como si mi vida fuera en ello, siento la necesidad de estar conectado al mundo continuamente (especialmente al deportivo, he de admitir), dejo los platos sin fregar a la noche (es mucho más agradable levantarse y que todo esté limpio y recogido... pero en fin), me muerdo las uñas (cuando me pongo nervioso), etc. Podría seguir, pero tampoco es cuestión de desmoralizarse uno mismo.
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