Tras su visita a España a principios de 2020, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la extrema pobreza dijo que nuestro país prospera pero que las tasas de pobreza y desigualdad son alarmantes: «Es el rostro de la España pobre». También dijo que la palabra que más escuchó en su recorrido fue «abandonado». La labor del tercer sector le parecía «vibrante», pero no puede ofrecer el apoyo integral y sistemático para combatir la pobreza a gran escala, cosa que corresponde al Estado. Los jóvenes sentimos la responsabilidad de actuar ante las situaciones de pobreza que encontramos aportando nuestro granito de arena.
Los pequeños retos
«Este año –cuenta Covadonga, de Cartagena– el mercadillo solidario anual lo hemos hecho online. Las comunidades del territorio nos aportaron material de todo tipo. Lo clasificamos, pusimos los precios y creamos un catálogo que difundimos por las redes sociales. Lo recaudado lo pusimos en común con personas en situación difícil. Hemos aprendido que incluso en momentos desfavorables hay salida para vivir el mundo unido».
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