La asociación Casa de los niños es una fundación sin ánimo de lucro de Cochabamba, Bolivia, que acoge a familias que viven en extrema pobreza, a personas con VIH y a niños abandonados con discapacidad o enfermedades graves. Unas 300 familias acuden allí en búsqueda de techo, salud o educación. Ahora deben afrontar además la llegada del virus. En Cochabamba 72 niños tienen tumores y otros treinta enfermedades renales, y nadie puede salir a trabajar por la pandemia, por lo que no tienen ningún ingreso económico. El Gobierno les ha permitido transportar a aquellos que estén siguiendo un tratamiento de quimioterapia, hemodiálisis y otras situaciones de emergencia médica (ahora 103 niños), por lo que recorren a diario cientos de kilómetros. Los viernes, además, recorren seis horas extra para repartir comida a los que están aislados. Todo esto conlleva unos gastos difícilmente asumibles dada la situación: gasolina, alimentos para repartir, medicaciones, asistencia médica, etc.
Ana Hernando, logroñesa de 25 años, es terapeuta ocupacional especializada en Ejercicio Físico y Estilos de Vida Saludable. En 2017 estuvo como voluntaria en la Casa de los Niños y, tras conocer la situación de emergencia que están viviendo, tuvo una idea. Aprovechando su formación, se ofreció a planificar rutinas deportivas adaptadas y a dar clases virtuales a cambio de una remuneración voluntaria con el objetivo de enviar el total de lo recaudado a la Casa de los Niños. Hace un par de semanas se enviaron los 1.650 euros recaudados hasta el momento, aunque aún siguen llegando donativos. Emocionados y agradecidos, ya lo han destinado a comida, tratamientos y a la gasolina para llevar a los niños al hospital.
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