Cala era un calamar muy simpático. Vivía en el fondo del mar y le gustaba nadar junto a sus amigos: la medusa, el pez payaso, Eri el erizo… Aunque Eri, nadar nadar, no podía, él los seguía caminando por el fondo, porque como todos los erizos de mar tiene pies, que además les sirven para capturar alimentos y respirar.
«¿Has visto alguna vez un calamar?», preguntó Teresa a su hermano pequeño. Este negó con la cabeza. «¡A mí me parecen animales superchulos! Tienen tres corazones, ocho brazos y dos tentáculos con ventosas, y se les da fenomenal jugar al escondite, incluso pueden cambiar de color para camuflarse y escupir tinta si alguien los persigue», le explicó Sofía. «Sigue, sigue leyendo», dijo su hermano.