Fue el acontecimiento religioso y cultural más importante de la Edad Media. El papel del Camino de Santiago desde el siglo X fue fundamental para España y Europa, ya que propició el intercambio cultural, espiritual, económico y artístico entre las diferentes zonas por las que pasa, dejando su huella no solo en los peregrinos sino también en las ciudades y pueblos que surgieron en las rutas de peregrinación.
Según la tradición oral y escrita, el Apóstol Santiago evangelizó la antigua Hispania, así lo dicen el Breviarum Apostolorum, del siglo VI, los textos de San Isidoro del siglo VII y el Beato de Liébana, del siglo VIII. Santiago fue decapitado en Jerusalén por Herodes Agripa en el año 44 y el Códice Calixtino o la Leyenda Aurea hablan del traslado de su cuerpo a tierras gallegas. Allí lo llevaron dos discípulos en un barco tripulado por ángeles, que cruzó el Mediterráneo y subió por la costa portuguesa hasta el puerto de Iria Flavia en Galicia. Fue sepultado en el monte Libredon y casi 800 años después un ermitaño vio un resplandor que le condujo hacia el lugar sagrado, que se llamó Campus Stellae, la futura Compostela. El ermitaño avisó a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, y el rey Alfonso II hizo construir una pequeña iglesia bajo custodia de los benedictinos.
Leer más