Ángel Camino, agustino, vicario episcopal de la Vicaría VIII de Madrid. Una fecunda actividad pastoral y una pasión por los jóvenes. Víctima de la Covid-19 ha «vuelto a la vida». Una historia que exigiría un libro.
Vida y actividad casi frenética
Desde niño, he sido muy activo e inquieto, implicado en mil cosas y comprometido contra las injusticias, el conformismo, el pasotismo. De repente he tocado la fragilidad de mi vida. En unos segundos todo se derrumbaba, todo se evaporaba. Como una película que se rebobina: actividades, grupos, jóvenes, matrimonios, encuentros, viajes internacionales, ayudas solidarias, cercanía con el Papa y muchas autoridades… ¿Qué quedaba? Solo lo que había sido amor, comprobaba que solo el amor cuenta. Claro que Dios aprovecha incluso nuestros pecados... Siempre daré gracias a Dios por los talentos y la intensidad de mi vida pastoral: generaciones y generaciones de jóvenes en los que, así parece, queda un sello hasta hoy. Y ahora descubro que una cosa es Dios y otra son los frutos de Dios. Esto último pasa.
Leer más