Vivir el presente, «ser» el presente es clave en Chiara. Ante el escenario global que la Covid-19 ha abierto, «Chiara –escribe María Voce, presidenta de los Focolares, en L’Osservatore Romano (2-4-20)– nos hace redescubrir a su gran amor, a su esposo: Jesús abandonado... Es el Dios que llegó al límite, para acoger en sí toda experiencia límite y darle valor. Es el Dios que se hizo periferia para hacernos entender que incluso en la experiencia más extrema podemos encontrarnos con Él. Es el Dios que hizo suyo todo tipo de dolor, angustia, desesperación, melancolía, para enseñarnos que el dolor aceptado y transformado en amor es una fuente inagotable de esperanza y de vida. Es el desafío de esta emergencia planetaria: no huir, no limitarnos a sobrevivir para llegar sanos y salvos a la meta, sino enraizarnos bien en el presente, mirando, aceptando y afrontando cada situación dolorosa, personal o de los demás, como lugar de encuentro con Jesús abandonado. […] El mundo que encontraremos al final del túnel lo estamos construyendo ahora».