El Evangelio de Mateo relata en este capítulo cómo elige Jesús a los Doce y cómo los envía a predicar su mensaje.
Son nombrados uno a uno, señal de la relación personal que han construido con el Maestro, al que han seguido desde que comenzó su misión. Han conocido su estilo, basado sobre todo en su cercanía a los enfermos, los pecadores y los considerados endemoniados: todas personas descartadas, víctimas de un juicio negativo y de las que alejarse. Solo después de estos signos concretos de amor por su pueblo, Jesús se prepara para anunciar que el Reino de Dios está cerca.
Así pues, los apóstoles son enviados en nombre de Jesús, como sus «embajadores», para acogerlo a Él a través de ellos.
Con frecuencia, los grandes personajes de la Biblia que abren el corazón ante un huésped inesperado, que no entra en sus planes, reciben de ese modo la visita de Dios mismo.
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