«Yo nutro un sueño. Pensad cómo sería el mundo si, además de entre los individuos, también entre los pueblos, etnias y Estados se pusiera en práctica la regla de oro: amar la patria de los demás como la propia». Chiara Lubich trazó esta visión hablando del deber de la politica a grupos espontáneos, instituciones parlamentarias y la misma sede de Naciones Unidas. Y no soñaba, osaba.
Hay quien ha hecho suyo ese sueño, sintiendo en la política «una llamada personal que surge de las circunstancias y habla a través de la conciencia». La actual emergencia social exige este cambio de paso a la política. O mejor, a los políticos. Las dramáticas circunstancias apelan a la conciencia y obligan a mirar juntos el bien común. Nunca como ahora se solicita unidad desde los micrófonos del gobierno o los de la oposición, desde las instituciones y los balcones. ¿La pandemia del presente pondrá bases a la cohesión del futuro?
A continuación dos fragmentos de sendas intervenciones públicas de Chiara.
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