«[18/3 16:00] Vecina: Holaaa, gracias a todas, sois únicas!! Suerte de teneros cerca. Si necesitáis algo estamos al lado. Nos vemos a las 20 h en el balcón». ¡Cómo han bullido estos días los grupos de whastapp! Este mensaje es la respuesta a la nota ofreciendo ayuda que Mamen y sus compañeras de piso en Valencia dejaron en su bloque. Y es que se ha despertado en las comunidades vecinales un espíritu nuevo estos días. Como si el frenesí diario nos impidiera ver lo que siempre ha estado ahí: nuestra capacidad para ayudar a los demás.
Gotas de solidaridad
«Con las restricciones para ir a misa, mi marido, José Luis, habló con nuestro párroco para montar una web sencilla desde la que pudieran transmitir la celebración y otros eventos en directo. Más de cien personas de dentro y fuera de la parroquia se han conectado y los ecos han sido muy positivos», explica su mujer, Marisú Domínguez, de Talavera de la Reina. Es el talento al servicio de todos.
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