La aventura ecuménica de Chiara empieza sin pretenderlo, pero es historia: enero de 1961. La invitan a Darmstadt (Alemania) para hablar de su experiencia a religiosas evangélicas. Los tres pastores presentes se sorprendieron: «¿Cómo? Son católicas y ¡no solo conocen el Evangelio sino que lo viven!». En 1966 la recibe el primado de la Iglesia de Inglaterra, Michael Ramsey. En 1967 encuentra al Patriarca Atenágoras y seguirán otros 24 encuentros. Son hitos en el camino de la unidad. Chiara está convencida: «El primer promotor no ha sido un cristiano de una u otra Iglesia, es el Espíritu Santo quien empuja a los cristianos hacia la unidad». «Nuestro diálogo –dijo en una ocasión– es el diálogo de la vida, el diálogo de un pueblo […] católico, anglicano, luterano, reformado, etc., que ya está unido... ¡Ninguna dificultad teológica puede frenar el amor!». Desde aquel 1961 se ha hecho mucho camino. La espiritualidad de la unidad hoy es compartida por cristianos de unas 350 Iglesias y Comunidades Eclesiales.
Proponemos un fragmento de la intervención de Chiara el 13 de diciembre de 1998 en Berlín, ante la comunidad evangélica, donde indica la vía del amor como principal camino para la unidad de los cristianos.
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