La Cumbre del Clima más larga de la historia ha finalizado sin un acuerdo responsable por parte de los líderes mundiales. El plan para crear un mercado común de carbono ha fracasado y solo se ha llegado a un acuerdo de mínimos para reducir las emisiones. Si el filósofo Hans Jonas levantara la cabeza se avergonzaría, y mucho, del resultado de las negociaciones, pues con su principio de la responsabilidad, pedía actuar de tal manera que «los efectos de nuestras acciones» fueran «compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica sobre la tierra». Y no parece que las grandes economías mundiales estén respetando este principio ético.