En 1532 Ludovico Ariosto, en el canto XX de Orlando Furioso, decía: «Las mujeres alcanzan la excelencia en cualquier arte al que se hayan dedicado». Así son los casos de Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, que invitan con sus obras a viajar a Italia, mostrando la sociedad en que vivieron.
El Museo del Prado, en su bicentenario, ha reunido por primera vez a estas dos artistas que fueron pioneras en su dedicación al arte y rompieron con las normas establecidas para las mujeres. La calidad pictórica de sus obras y la admiración de sus contemporáneos las colocan a la altura de los mejores pintores de su tiempo. Las dos nacieron en Italia, en ambas influyó la figura paterna y las dos se valieron de la pintura para destacar en la sociedad. Anguissola hizo de su profesión una actividad reconocida y honorable, con la que consiguió ocupar un puesto importante en la corte española. Fontana dio un paso más y fue la primera mujer que dirigió un taller, disputando a hombres importantes cargos en Bolonia, Florencia y Roma.
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