En tiempos en que todo va a gran velocidad, conviene detenerse a degustar y entrenar el pensamiento. Presentamos la nueva colección de Ciudad Nueva: «Ekklesia, senderos de comunión».
Vivimos en tiempos en que lo que cuenta es la velocidad. Velocidad de las comunicaciones (instrumentos cada vez más potentes, más rápidos, con mayor capacidad de almacenaje: megas, gigas, teras). Velocidad de los coches, hasta el punto de arriesgar la vida por llegar a ciertos límites. Velocidad de una imagen, capaz de decir en pocos segundos lo que con palabras requeriría más tiempo. Sí, una imagen vale más que mil palabras, menos cuando ha sido retocada con Photoshop o preparada para que parezca espontánea, que entonces es más falsa que un euro de madera, o incluso manipulada para hacer desaparecer algo o alguien que quizá no era conveniente mostrar. Esto no lo sabe quien ve la imagen, pero sí quien sabe cómo hacer ver lo que él quiere que se vea.