uede que este término te resulte familiar: MENA. Y eso es porque la llegada de los Menores Extranjeros No Acompañados se ha duplicado respecto a 2017, año en el que había 6.414 niños y adolescentes recién llegados de los países del Magreb, sobre todo de Marruecos y Argelia. Hoy son más de 12.300, según datos del Ministerio del Interior, aunque el momento político dificulta concretar la cifra. Estos menores, conocidos lamentablemente por protagonizar noticias negativas, llegan a nuestro país separados de sus padres, lo que les pone de inmediato en una situación de desamparo y de riesgo que exige respuesta.
La principal puerta de entrada es Andalucía, seguida de Cataluña y Melilla, que en sus trece kilómetros cuadrados de extensión mantiene constante desde hace un año la cifra de un millar de jóvenes. El fiscal de sala Coordinador de Menores, Javier Huete, explica a Efe que «la sobresaturación de estos centros de primera acogida hace que no quieran permanecer allí, porque no tienen las condiciones adecuadas, no hay espacio y la propia experiencia vital de un viaje que ha durado meses, con situaciones traumáticas, los hace reacios a permanecer en ellos». Pero se sigue buscando soluciones. En Andalucía, como muchos están cerca de la mayoría de edad y apenas han tenido tiempo para aprender el idioma o formarse, se han ampliado los recursos de inserción sociolaboral hasta los 25 años.
Leer más