Testimonios en la frontera
-«No sé quién es el padre de una de mis hijas porque me violaron entre cuatro al cruzar la frontera de Argelia. La segunda hija es de un maliense al que me entregué para un matrimonio del camino. Me abandonó al quedarme embarazada. No tenía más remedio que salir de Congo, mi situación era insostenible, si pudiese me habría quedado. Tengo estudios, formación (...) Cuando miro a mis hijas me duele el pecho, cuando pienso que tengo que esconderme de las redadas me duele el pecho, cuando veo la frontera me duele el pecho, cuando me prostituyo me duele el pecho... Me han llamado negra, puta, basura. La violencia es muy grande, pero además recibo los golpes con más ansiedad que antes, quiero que mis hijas no los sufran» (A. G., congoleña).
-«La zodiac se ha pinchado. Una de las gomas no aguanta, no podemos movernos, el agua entra por todos lados. El motor no se puede encender. Hay gente en el agua, les decimos que se agarren a las cuerdas, que no se pierdan» (Embarcación en Alborán el 26/10/2018).
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