Estoy convencido de que con educación, buena voluntad y un poquito de generosidad se pueden solucionar la mayoría de los conflictos que origina la convivencia vecinal. Y cuando las cordiales normas de entendimiento no bastan para resolver algún desencuentro, se suele echar mano del sentido común.
Después de veinticinco años trabajando de abogado, puedo asegurar que hay muchos “sentidos comunes”, casi tantos como personas. Por lo que, cuando apelamos al sentido común, prácticamente no estamos sino recurriendo a las personas que piensan como nosotros. De ahí que sea conveniente tratar de comprender la lógica con que la Ley de Propiedad Horizontal, que regula las Comunidades de Propietarios, intenta solucionar tales conflictos.
Leer más