A veces ocurre que, dando un repaso circunstancial a la prensa acumulada, ya sea en el móvil o en el buzón de correo electrónico, te topas con algo interesante, curioso, fuera de lo común, sorprendente… Faltan calificativos. Esta vez ha sido una brevísima nota publicada en La Vanguardia el 19 de abril. Se titula «Torcuato, el de las togas» y este es el texto:
«En el juicio del 1-O hay personajes secundarios imprescindibles que logran poner de acuerdo a todas las partes y que facilitan momentos de distensión. Es lo que ocurrió el jueves al mediodía en la sala de togas del Supremo, un espacio gobernado durante años por Torcuato Bringas. Torcuato, el de las togas, se jubila y al finalizar la sesión matutina ofreció un pequeño refrigerio a los abogados que le llevan sus togas. Allí estaban todos los letrados de la defensa y Javier Ortega Smith, de Vox. Hubo fotos y regalos para el homenajeado. Un lote de productos catalanes –cava, vino, aceite...– de parte de las defensas; pero también libros: Tres dies a la presó, un diálogo entre Jordi Cuixart y Gemma Nierga, y La España viva, que le entregó el abogado de Vox. Todos recuerdan la sonrisa de Torcuato en los momentos más duros; pero sobre todo, su corbata con los colores del Barça cuando en una semana el Real Madrid se descolgó de la Liga, cayó en la Copa del Rey y la Champions. Y es que Torcuato es seguidor acérrimo del Atlético de Madrid».
Quien haya redactado la nota, que no lleva firma, en su brevedad ha logrado destacar la relevancia de un «personaje secundario imprescindible», capaz de «facilitar distensión» y mantener la sonrisa «en los momentos más duros». Y ello en el ambiente más mediático del momento, el «juicio del 1-O». Gente así merece la pena conocerla.
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