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Revista diciembre - 2008
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> El objeto de la filosofÃa
El objeto de la filosofÃa
Pascual Foresi
Pensamiento de la unidad/4: Las preguntas que surgen al “pensar filosóficamente†hallan una respuesta sólida: el ser que se dona y que yo recibo.
En una reflexión anterior pusimos el punto de partida del pensamiento filosófico en la experiencia de percepción de nuestro ser, cuando se presenta a nuestra conciencia de manera clara y refleja el problema de nuestro existir. A partir de ahà se desencadenan algunas preguntas fundamentales en secuencia lógica. Una de las primeras es ésta: ¿cuál es el objeto de la filosofÃa? Las respuestas a este problema han sido varias. Según la tradición escolástica, ampliamente acreditada en el curso de la historia del pensamiento, el objeto de la filosofÃa es el ser, conocer el ser, como ente y como fundamento común de todos los seres. Planteado de esta manera, el problema del ser no constituye, en mi opinión, una cuestión de interés primario. De hecho, el problema fundamental que el hombre se plantea es el de la solución de sà mismo: ¿Por qué soy?, ¿qué soy?, ¿por qué soy un problema para mà mismo? Ahora bien, en el proceso cognitivo, el objeto debe adecuarse al sujeto. Esto significa que, si el sujeto quiere comprenderse a sà mismo y comprender su existencia como verdadero problema filosófico, la solución de ese problema será el objeto de su búsqueda; por lo tanto debe buscarla en sà mismo, no fuera de sà mismo. Aquà surge una dificultad crucial: mientras que la respuesta me llegue desde fuera de mà –de las cosas, de los objetos– y no se dé en mà y por mÃ, seguirá siendo algo externo a mà y, por lo tanto, nunca podrá ser una respuesta exhaustiva. Pero, por otro lado, en mà mismo no encuentro una respuesta adecuada a mi pregunta.
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