n países como EE.UU. o Gran Bretaña se destina muchos recursos a la creación de departamentos especializados en la detección y atracción de talento. En España, por el contrario, estas iniciativas parecen escasear. Según el último «ranking de talento mundial» elaborado por la escuela de negocios IMD, España aún tiene mucho que mejorar. De un total de 63 países, ocupamos el puesto 58 en lo referente al desarrollo y retención del talento.
Esta situación explica por qué tantos jóvenes con estudios e ilusión tengan que salir en busca de oportunidades y, aunque quieran volver, no lo hacen por las condiciones laborales que encontrarían a su regreso: más horas de trabajo y menos salario, recursos, incentivos y estabilidad laboral.
Llamar la atención sobre esta realidad ha hecho que algunas instituciones empiecen a proponer acciones concretas para impulsar el talento y contrarrestar estos datos. Son iniciativas como el programa Impulsado Talento, de la Comunidad de Madrid, en el que participarán cuarenta conocidas empresas, o la Beca Jóvenes Talentos 2019, de la Escuela Contemporánea de Humanidades de Madrid, destinada a jóvenes de 18 a 21 años que quieran completar su formación con un entrenamiento destinado al desarrollo de su talento, sea cual sea su disciplina.
Dicho esto, cabe preguntarse si todos tenemos algún talento (o no) y cómo podríamos potenciarlo. Los expertos coinciden en que el trabajo y la dedicación nos pueden convertir en verdaderos expertos, ya sea en el arte, el deporte o cualquier otra materia, sin necesidad de poseer «talento». La psicóloga evolutiva Amaya Prado asegura en un artículo de El País que «el talento existe como una capacidad innata, pero que a esta capacidad se llega a un nivel alto con esfuerzo, trabajo y práctica continuada».
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