NATALIA: Votar por primera vez representa un compromiso que empiezo a tener con el país donde vivo. Se me abre la posibilidad de aportar mi granito de arena para intentar mejorar el mundo. A la hora de informarme, no quiero quedarme en la superficialidad que sale en la televisión o nos dicen en determinados ambientes; quiero ir a la raíz de lo que defiende cada partido, compararlo con lo que pienso yo y votar con coherencia. Hay gente de nuestra edad que dice que ir a votar «no va a mejorar nada», pero la queja no sirve si no va acompañada de un deseo de mejora, y votar lo es.
PAU: Al fin podemos conducir, beber alcohol, ir a prisión… y votar. O elegir no votar. En mayor o menor medida es algo que nos hace ilusión, pero el desprestigio de los políticos nos lleva a preguntarnos: ¿realmente nuestro voto importa, va a cambiar algo? Con esta incertidumbre nos toca afrontar nuestras primeras elecciones en un momento en el que no nos fiamos de ningún político y nos sentimos engañados.