En varias ocasiones Chiara subraya que el Espíritu Santo se manifestó y pudo actuar porque encontró corazones completamente vacíos: «Cuando dos de nosotros, sabiéndonos nada, hicimos que Jesús Eucaristía pactase unidad sobre nuestras almas, me di cuenta de que yo era Jesús».
El conocimiento de nuestra nulidad debe ser infinito para que Dios habite en nosotros. Debemos tener la nulidad de Jesús abandonado, que es infinita nulidad. Entonces en nosotros reposará el Espíritu Santo.