Reproducimos la carta pastoral del arzobispo de Zaragoza, publicada en el semanario Iglesia en Aragón (nº 123, del 3 de marzo), cuyo título original es: «El desafío de la buena política. Bienaventuranzas del político».
En esta carta pastoral quiero ofrecer unas orientaciones morales y pastorales relativas al compromiso y conducta de los cristianos en la vida pública y política. El cristiano tiene derecho a un legítimo pluralismo en cuestiones de orden temporal, pero no puede defender un pluralismo en clave de relativismo ético, que es nocivo para la misma democracia. La verdadera democracia tiene necesidad de fundamentos sólidos, es decir, de principios éticos que por su naturaleza y papel fundamental en la vida social no son «negociables» ni fruto del consenso político.