Gestación por sustitución, subrogación o vientre de alquiler son las distintas denominaciones de una práctica ilegal en España. Las asociaciones de padres subrogados lo definen como «una técnica de Reproducción Asistida Humana en la que una mujer hace donación de la capacidad gestacional de su útero». Las empresas que realizan estas prácticas añaden que «una vez se produce el nacimiento, la madre gestante no tiene derecho alguno sobre el recién nacido».
Sin embargo, según la Red Estatal contra el Alquiler de Vientres, estamos ante una grave violación de los derechos y la dignidad de mujeres y menores: «Una forma de explotación reproductiva de las mujeres que convierte a los recién nacidos en objeto de transacción contractual y comercial», pues se vulnera el derecho de los menores a conocer su origen ya que en los trámites de registro del bebé se trata de anular cualquier relación con la madre gestante. Esta entidad, junto a otras ONG españolas, ha lanzado una campaña internacional contra esta práctica que ha recibido el apoyo de 250 organizaciones feministas de 18 países. «La capacidad de gestar y llevar un embarazo a término de las mujeres no es una técnica reproductiva».
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