«Hace un año, cuando llevaba tres trabajando de forma fija, me compré una casa para emanciparme. En casa de mis padres siempre he estado contenta y a gusto, pero consideraba que por mi situación personal y económica ya era buen momento para hacerlo. Podría haber seguido todo el tiempo que quisiera viviendo con mis padres, pero creo que a todos nos llega una edad en la que queremos vivir de un modo más autónomo e independiente.
»Ahora bien, entiendo que no vivimos en un momento fácil para poder hacerlo, el precio de las casas es muy alto y no es solo eso, hay que añadir muchos otros gastos como electricidad, calefacción, comunidad, etc. Y si a eso le sumamos lo difícil que es encontrar un trabajo fijo con un sueldo digno, hace que esta opción no sea posible aunque uno quiera.
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