La madre
Nunca he considerado que prohibir fuera un buen método educativo, sobre todo a partir del momento en que mis hijas empezaron a entender y desarrollar el sentido crítico con respecto a la realidad que nos rodea. Creo que cuanto más amplio sea el horizonte, más lejos podemos ver. Además, cayendo y volviéndose a levantar, estarán en mejores condiciones de encontrar su camino. Solamente cuando uno hace el mayor número posible de experiencias puede llegar a entender quién quiere ser, a dónde quiere llegar, cuál es la realidad que le satisface y a quién quiere tener a su lado.
En cuanto madre, muchas veces he tenido que prohibir esto o aquello, pero luego entendía que en realidad estaba prohibiendo lo que a mí me asustaba y no lograba digerir. Solo que lo que a mí me daba miedo para ellas era un nuevo reto, una experiencia a la que enfrentarse, o simplemente las ganas de superar sus propias limitaciones.
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