Habían venido a orar
Hace unas semanas, al finalizar la misa en nuestra parroquia, un joven voluntario de la Comunidad de Taizé propuso a todos los feligreses prestar un par de metros cuadrados para acoger a uno de los participantes que vendrían al encuentro de jóvenes europeos que organiza esta comunidad. No sé si fue por su español con acento extranjero, o por contarnos que hace unos años él también fue acogido en Valencia, o por nuestras ganas de estrenarnos en la otra cara de la moneda, siendo la familia que acoge, pero nos miramos y dijimos: ¡vamos a preguntarle más!
Este gesto nos embarcó en una pequeña aventura, porque el joven se quedó con nuestro número de teléfono y con mucha prudencia nos animó a involucrar a más gente. Esto nos dio pie a conocer a otras familias del barrio entusiasmadas con acoger. Lamentablemente, dadas las fechas en que se realizaba, el compromiso de las parroquias no fue el esperado, al menos en nuestro entorno.
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