Por eso, el sínodo sobre los jóvenes y la vocación, celebrado en Roma del 3 al 28 de octubre, también ha querido dar a conocer la vida de medio centenar de jóvenes cuya experiencia cristiana podría iluminar a otros muchos, como la de Chiara Luce Badano. No es necesario ser consagrado ni haber sufrido una guerra para vivir siendo testigo de Jesús, y eso es lo que se quiere recordar.
En la lista de «jóvenes testigos», que se puede consultar en la web oficial del Sínodo, tienen cabida chicas y chicos ya canonizados, beatificados o en proceso, así como jóvenes laicos que, aún vivos, buscan la santidad en sus ocupaciones diarias. Y es que los testigos cristianos de ahora y antes constituyen testimonios particularmente fuertes de la plenitud de la vida en la Iglesia.
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