Hace muchos años mi hijo mayor se preparaba para la primera comunión. Recuerdo que cuando llegaba a casa después de catequesis, le preguntaba de qué habían hablado y él me hacía preguntas para que le confirmase si era verdad lo que le decían sobre Jesús, la Iglesia, por qué hay que ir a misa, etc. Mientras le respondía, yo me preguntaba: ¿De verdad te crees lo que estás diciendo? ¿Crees en la Iglesia, te sientes Iglesia? ¿Sabes decir quién es Dios, qué es la fe? Y me daba cuenta de que yo tenía muchas dudas… Pero quería creer. En lo profundo de mi ser buscaba sentido a todo esto. Mi hijo iba a recibir a Jesús Eucaristía, mientras que yo llevaba mucho tiempo sin recibirlo y vivía alejada de la Iglesia.
No he crecido en una familia religiosa ni practicante, pero me enseñaron a respetar el nombre de Dios. Mi abuela y mi madre me habían transmitido de manera sencilla, como ellas lo vivían, una fe popular forjada de costumbres y tradiciones.
Leer más