Los pacientes con enfermedades neurológicas degenerativas, como el alzhéimer, y/o vasculares, como el ictus, constituyen un grupo vulnerable para la denominada disfagia orofaríngea neurogénica, que varía desde formas leves con tos ocasional al ingerir líquidos hasta cuadros graves con incapacidad total para la deglución, provocando un enorme impacto en la capacidad funcional, la salud y la calidad de vida.
El envejecimiento por sí mismo no causa disfagia relevante, aunque ancianos frágiles con alguna enfermedad aguda pueden presentarla de forma transitoria y reversible.
Las complicaciones de la disfagia son:
-Deshidratación y desnutrición, si no se ingiere cantidad suficiente de alimentos líquidos y sólidos; y
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