La foto, tomada ante la puerta del santuario dedicado a María Theotokos en Loppiano (Florencia, Italia), la primera «ciudadela» de los Focolares, recoge el momento en que el papa Francisco lee su discurso ante las casi siete mil personas que habían acudido a esta inusual visita el 10 de mayo pasado.
Del discurso, salteado de sus habituales paréntesis de espontaneidad, queremos destacar dos palabras en las que Francisco insistió al responder a una pregunta que le habían planteado las personas que llevan en Loppiano desde su fundación en 1964.
Parresia expresa «la cualidad fundamental de la vida cristiana: tener el corazón orientado hacia Dios, creer en su amor, porque su amor aparta todo temor, toda tentación de acomodarse en un tranquilo vivir, en el buenismo o incluso en una sutil hipocresía: ¡todos son como carcoma que arruinan el alma!».
La otra palabra es hypomoné, que resume el concepto de cargar con el peso de cada día. «Podemos traducirlo –dijo Francisco– como soportar, aprender a convivir con las situaciones negativas que la vida nos presenta. Se trata de mantener firme esta decisión a pesar de las dificultades y las contrariedades, sabiendo que la constancia, la firmeza y la paciencia producen esperanza. Y la esperanza no defrauda. ¡Metéoslo en la cabeza!».
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