Son un pequeño equipo de apenas siete personas, pero cuatro veces por semana se desplazan a los clubs, carreteras, cortijos y pisos privados de Almería donde se ejerce la prostitución para contactar con las mujeres y ofrecerles una alternativa de vida.
Sacarlas de esas redes en las que sufren amenazas ellas y sus familias, aunque estén a cientos de kilómetros de distancia, supone un importante freno que cuesta muchos meses superar. Hablamos con las adoratrices de Almería, religiosas cuya vocación las lleva a ayudar a las mujeres víctimas de esta gran lacra que aún persiste en el siglo XXI.
Mª José Palomino, responsable del Proyecto Emaús de Almería, nos acerca a su trabajo, que ha contribuido a desmantelar una de las mayores redes de trata de mujeres nigerianas de Europa y que tenía su principal sede en nuestro país. Las mujeres rescatadas por las adoratrices en colaboración con la Guardia Civil eran explotadas en el interior de casas-cueva en la localidad de Cuevas de Almanzora (Almería), donde vivían en condiciones de extrema precariedad.
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