Algo muy extraño
No soy filósofo sino hombre de empresa y de familia, acostumbrado desde luego a relacionarme con hombres y mujeres de muy diversas opiniones. Por eso me ha sorprendido enormemente un párrafo del artículo de Pál Tóth publicado en el número de febrero de Ciudad Nueva que viene a indicar que el «diálogo» que pone su foco en «las relaciones» proviene del pensamiento feminista, y a su vez lo contrapone a la «cultura de la argumentación», propia del machismo. Honestamente, lo percibo como algo muy extraño.
Leyendo a los grandes pensadores griegos no puedo estar de acuerdo en que solo el pensamiento feminista apueste por la relación en el diálogo. Y tampoco puedo admitir que argumentar tenga una connotación tan negativa y que sea algo propio del machismo.
Platón busca «la verdad» a través del diálogo. Y para nuestro contemporáneo antropólogo Fernando Schwarz: «el diálogo es la relación que se establece entre dos seres humanos que se comunican, a partir de ser dos conciencias que investigan y buscan una verdad superior; se trata de compartir una presencia invisible a través de una relación visible entre dos personas, porque la verdad surge entre los que están dialogando». También san Agustín dice: «Que la verdad no sea tuya ni mía, para que sea de ambos». ¡Y los tres son hombres!
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