¡No hace ruido!
Hace tiempo que una persona me paga la suscripción a esta revista. Algo de agradecimiento debo expresar. Si bien no soy un admirador pleno de la misma, ciertos aspectos de fotografía, imágenes y sensibilidad espiritual sí me gustan.
Coincidiendo con el fin de año veo que la revista recoge dos aspectos maravillosos: hablar un poco de la pobreza y el artículo titulado «Diálogo, un paso más allá». Vivo en Barcelona y me siento más catalán por los acontecimientos vividos estos meses y por ese «rechazo al diálogo». Añado que toda mi familia vive fuera de Cataluña, y además una parte importante de amigos católicos.
Creo que hay personas que, debido a sus circunstancias personales, se hacen aparentemente más radicales. Si bien la palabra radical viene de «raíz», actualmente es un término que se asocia con violencia. Y este aspecto de violencia en esta sociedad tiene muchos espacios de expresión: cultural, social, físico, íntimo...
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