Si, por el contrario, es una persona seria o suele estar de mal humor, «con la bombilla fundida», como diría el conferenciante Victor Kuppers, pues a lo mejor, consciente o inconscientemente, haré un poco de tiempo para no coincidir con él en el pasillo o en el ascensor.
En el trabajo sucede igual. Si el ambiente es positivo, alegre y hay buen «rollo», las ganas de trabajar en equipo, de ayudarse, de cumplir las metas, aumentan considerablemente. Y aunque esto nos lo dice el sentido común, hay estudios que lo avalan.
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