Mantener el contacto con las personas y las comunidades que viven el «ideal de la unidad» en todo el mundo requiere un esfuerzo adicional. De ahí que hace años se pusiera en marcha el proyecto de los «focolares temporales», es decir, focolarinas y focolarinos con posibilidad de trasladarse durante un tiempo, generalmente sus vacaciones, a lugares donde no hay un focolar permanente. Ahora en esta experiencia exitosa participan otros miembros del Movimiento.
Sri Lanka, Uganda, Vietnam, Santo Domingo, Malasia, Tanzania… hasta cuarenta destinos distintos han acogido esta iniciativa el pasado verano. En general, la iglesia local o la misma comunidad visitada ofrecen el alojamiento, mientras que los visitantes se costean el viaje, en muchos casos con un importante esfuerzo económico. Laura, María, Mª José, Vicente, Petrita y Santi, Pilar y Alberto, Teresa, Mariví, Hugo son algunos de los que este año han querido participar en esta experiencia.
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