La escuela pictórica de Venecia fue en el siglo XVI el fiel reflejo de una ciudad cosmopolita en su momento de mayor esplendor y se convirtió en un referente para el arte europeo, desde Velázquez a Francis Bacon.
La exposición El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura, en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, profundiza en la búsqueda artística del arte veneciano sobre este tema. Con casi un centenar de obras muestra una idea de belleza plenamente renacentista y al mismo nivel de lo que se hacía en Roma, Parma o Florencia. Mientras que en la corriente clásica o toscano-romana predominaba la visión intelectual de la obra, que se plasmaba a través del dibujo, para los artistas de la escuela veneciana lo importante eran el color y los valores visuales.
La exposición sigue un recorrido temático a lo largo de distintas secciones. «Entre Oriente y Occidente: la ciudad más bella del mundo», muestra Venecia como una urbe cosmopolita donde convivían pueblos y etnias diferentes, debido a que era el principal mercado entre Oriente y Occidente. Un grabado excepcional, Vista de Venecia, realizado en 1500 por Jacopo de Barberi, representa por primera vez a vista de pájaro cómo eran sus calles, palacios, iglesias, conventos y rías. El artista utiliza además alegorías y símbolos que evocan a los dioses de la mitología grecorromana. En la misma sala vemos retratos de personajes como el Dux Mocenigo, de Bellini, o Los procuradores Griti y Soranzo y un senador, de Tintoretto, en los que los artistas reflejan con la indumentaria oriental el carácter cosmopolita de sus altos cargos.
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