En los menores de 5 años el lugar más frecuente es la piscina privada o de comunidades privadas que no poseen el adecuado vallado de seguridad, el cual se ha demostrado puede disminuir las muertes por ahogamiento hasta en un 95%.
El vallado debe cercar completamente la piscina y tener la suficiente altura para evitar que se pueda trepar y saltar. La distancia entre el borde inferior del cerco y el suelo ha de ser menor de 10 cm para evitar que los niños se cuelen por debajo del mismo. La puerta de la valla es el componente más importante. El cierre debe ser automático y estar fuera del alcance de los niños, al menos a 1,34 m del suelo, y debe estar cerrado mientras no se use. El vallado nunca debe impedir la visión de la piscina.
Si se utilizan lonas para cubrir las piscinas, han de ser firmes y cubrir toda su anchura y longitud para evitar que los niños puedan atravesarlas o colarse por los bordes, quedando atrapados debajo sin poder salir.
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