Ir de monitora a un campamento es una manera sencilla de disfrutar del verano mientras haces un servicio de ayuda y acompañamiento. Probé una vez con el grupo de Chicos por la Unidad de Bilbao y ya he ido a nueve campamentos.
No todos los momentos son fáciles, pero siempre aprendo algo nuevo: una nueva manera de trabajar, de ver las cosas, etc. Lo que más me gusta es, sin duda, la unión que se consigue hacer, teniendo siempre presente que eres un ejemplo para ellos pero que, a la vez, ellos también pueden enseñarte.
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