áceres tiene un encanto especial; allí uno tiene la impresión de que el tiempo se ha detenido. Es como si la historia permaneciera aprisionada en sus calles y plazas, entre las piedras de las torres medievales de sus casonas y palacios renacentistas, de sus iglesias y conventos. El misterio se acentúa durante la noche, en las plazoletas silenciosas y en las calles y pasadizos, que parecen pertenecer a un escenario de película.
Su casco histórico es extraordinario por la gran cantidad de palacios y casas fuertes de los siglos XV y XVI que atesora y por la armonía de su arquitectura, sobria y austera, que da al conjunto un aire de homogeneidad más allá de los diversos estilos artísticos de sus edificios.
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