Cuando te das a los demás, recibes los simples gestos de naturalidad y cariño en lo más profundo de tu ser.
Cuatro días sin tener que ir al trabajo y la cabeza empieza a elucubrar planes… Cuatro días de descanso, de ocio, de tranquilidad, de desconectar de la rutina. Cuatro días para olvidarse del mundo y centrarse, ¡por fin!, en uno mismo, en aquello que tanto me interesa y tuve que dejar a un lado.