Ocho mil quinientos millones de euros ha sido el último paquete de ayuda que la Eurozona ha aprobado para que Grecia pueda hacer frente a los vencimientos de su deuda. En los últimos meses el Gobierno griego había apostado mucho por esta y otras maniobras, en un intento de convencer a sus diputados para aprobar nuevas medidas de austeridad. Pero los griegos contienen el optimismo: la ayuda de las instituciones europeas no basta para consolar a una sociedad que no para de sufrir.
Las instituciones europeas prometen seguir apoyando a Grecia en su idea de volver a los mercados financieros internacionales en agosto de 2018, aunque no faltan voces escépticas e incluso contrarias. No ven claridad en las políticas del primer ministro, Alexis Tsipras, a quien algunos acusan de haber dejado relativamente tranquilas a las grandes fortunas mientras los pensionistas ya han visto reducidos sus ingresos por 14ª vez y los sueldos en el sector público y en el privado no dejan de bajar. El desempleo crece, los jóvenes emigran…
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